La IA generativa de vídeo avanza imparable
La inteligencia artificial ha alcanzado un nivel de precisión en la generación de vídeo que sorprende incluso a los expertos. Una de las series de animación con más éxito de China ha sido creada íntegramente con IA, y herramientas como Seedance 2.0 han demostrado clips tan realistas que han provocado reacciones encontradas en Hollywood. El guionista de las películas de Deadpool, Rhett Reese, expresó su inquietud en redes sociales: "Odio decirlo. Es probable que se haya acabado para nosotros". Generar un vídeo sin plató ni animadores ya es técnicamente posible y, para muchos estudios, más rentable.
La apuesta de Apple por lo hecho a mano
En clara contramarcha, Apple ha optado por un enfoque radicalmente opuesto para sus últimos anuncios animados. La compañía ha producido sus vídeos de forma casi artesanal, con artistas humanos esculpiendo y pintando personajes y decorados reales, para luego animarlos fotograma a fotograma. Incluso ha publicado un making of de su anuncio para el servicio de juegos, donde se aprecia el trabajo manual. No se trata de renunciar a la tecnología, sino de combinarla con CGI manteniendo una base física que aporta un valor diferencial.
El rechazo del público al contenido generado por IA
La percepción de la audiencia es clave. El anuncio navideño de Coca-Cola de 2025, creado con IA, provocó un rechazo casi unánime, interpretado como una pérdida de valor para un contenido con gran carga cultural. El diccionario Merriam-Webster eligió "slop" como palabra del año 2025, definiéndola como "contenido digital de baja calidad producido en cantidad mediante inteligencia artificial". Esta asociación cognitiva entre IA y baja calidad persiste, incluso cuando hay supervisión humana detrás.
La estrategia del nuevo lujo: el valor de lo humano
Apple transmite un mensaje claro: valora la creatividad y el talento humano. Su vicepresidente de marketing, Tor Myhren, defendió en Cannes 2025 que "el toque humano es nuestro superpoder". La serie Pluribus cierra cada episodio con un aviso en los créditos: "Este programa fue hecho por humanos". Este posicionamiento conecta con la teoría del consumo ostentoso de Thorstein Veblen, quien en 1899 ya señalaba que "nos molesta la máquina porque sus creaciones no le cuestan nada". Al igual que los relojes suizos, cuyo valor no reside en los materiales sino en el proceso artesanal y la producción limitada, Apple busca diferenciarse en un mercado saturado de contenido sintético.
El making of como prueba de esfuerzo humano
El último anuncio del Mac Mini, realizado con arcilla y técnica stop motion, requirió nueve semanas de trabajo de todo un equipo de animadores. Lo único digital fue borrar soportes y limpiar detalles. Esa huella de esfuerzo humano importa: según un estudio publicado en el Journal of Advertising Research, en el lujo la autenticidad depende del esfuerzo que el público percibe. Un anuncio generado por un prompt no deja esa misma impronta.
A medida que más contenido se industrialice mediante IA, el valor de lo "hecho a mano" cobrará más importancia. Apple ha presentado el making of de su último anuncio como prueba de que su apuesta es por el nuevo lujo del "hecho por talento humano".
