Un fenómeno que crece y complica a los jugadores
El deporte que volvió a ser tendencia está generando un problema inesperado: conseguir una cancha para jugar se ha convertido en una odisea. Según el testimonio de varios usuarios, ya no alcanza con llamar el mismo día ni con organizarse con pocas horas de anticipación. Ahora, para asegurar un turno, hay que reservar con más de una semana de antelación.
La situación se repite en distintos puntos del país y quedó expuesta en redes sociales, donde cientos de personas comparten su frustración y también su entusiasmo por la práctica de esta disciplina. "Llamé un martes para jugar el sábado y ya no había nada. Me ofrecieron recién para el jueves siguiente", contó un usuario en Twitter. Otro agregó: "Es un boom total, nunca vi tanta gente queriendo jugar. Está buenísimo, pero imposible conseguir cancha".
La otra cara del éxito: canchas llenas y listas de espera
El fenómeno no solo afecta a los jugadores ocasionales. Los complejos deportivos también se ven desbordados por la demanda. "Estamos trabajando a full, con reservas que se cierran una semana antes. Antes teníamos espacios libres hasta el mismo día, ahora no damos abasto", relató el encargado de un predio en la zona norte del conurbano.
En ese sentido, los grupos de WhatsApp y las aplicaciones de reserva se convirtieron en herramientas clave para asegurar un lugar. La organización previa se volvió una tarea casi profesional: algunos equipos designan a un "capitán" que se encarga de coordinar el pago y la reserva con días de antelación.
Un deporte que renació y se instaló en la agenda social
El resurgimiento de esta actividad tiene múltiples causas. Por un lado, la vuelta a la presencialidad tras la pandemia impulsó los encuentros deportivos y recreativos. Por otro, la difusión en redes sociales y los torneos amateurs le dieron un nuevo impulso. "Empecé a jugar con amigos por recomendación de un compañero de trabajo y ahora somos tres equipos fijos", comentó una jugadora en Instagram.
Los especialistas en deporte y recreación señalan que este tipo de disciplinas generan un fuerte sentido de pertenencia y mejoran la salud física y mental. Sin embargo, advierten que la infraestructura no siempre acompaña el crecimiento de la demanda.
Testimonios que reflejan la fiebre por jugar
@lucas_ferreyra: "Reservar una cancha es más difícil que conseguir entrada para la final. Una semana antes y ya no hay turnos. Un éxito total".
@marina_gs: "Volvimos a jugar después de años y ahora no conseguimos cancha ni de casualidad. Hay que organizarse como si fuera un torneo profesional".
@juanpablom: "El boom es real. En mi barrio hay tres complejos nuevos y todos explotados. Ojalá sigan así, pero que también amplíen la oferta".
Qué se espera para los próximos meses
Con la llegada de la primavera y el verano, la demanda de canchas suele aumentar aún más. Los complejos deportivos ya evalúan ampliar sus horarios y sumar más espacios. Mientras tanto, los jugadores aprenden a planificar con antelación y a no dejar la reserva para último momento.
El fenómeno, lejos de agotarse, parece consolidarse como una nueva costumbre social. Y aunque la organización se vuelve más exigente, el entusiasmo por volver a jugar se mantiene intacto.
