Un estreno que parecía trámite
La selección de Costa Rica, dirigida por el argentino Fernando "Bocha" Batista, arrancó su participación en la Liga de Naciones de Concacaf con una ventaja que parecía definitiva: 3-0 a favor ante Curazao. Todo indicaba que los ticos se llevaban los tres puntos sin sobresaltos, con un equipo sólido y eficaz en la definición.
Sin embargo, el fútbol tiene esas cosas que nadie puede explicar del todo. En apenas 21 minutos, el partido se dio vuelta por completo y Curazao terminó celebrando una victoria histórica, mientras en las tribunas los hinchas costarricenses estallaban de bronca.
El derrumbe en 21 minutos
Lo que parecía un trámite se transformó en pesadilla. Curazao aprovechó cada error, se agrandó y encontró los espacios que antes no existían. Cuatro goles en 21 minutos sellaron una remontada que quedará en la memoria del fútbol de la región. La defensa tica, que había sido firme durante la primera parte, se desarmó por completo y no encontró respuestas ante la embestida rival.
El banco de suplentes no pudo torcer el rumbo y el equipo sintió el golpe anímico. Cada ataque de Curazao parecía terminar en gol, y la sensación de vértigo se apoderó del estadio.
Reclamos desde las tribunas
El final del partido dejó un tendal de críticas. Los hinchas costarricenses, que habían festejado el 3-0 parcial, se retiraron del estadio con gritos de protesta y fuertes reclamos hacia el cuerpo técnico y los jugadores. La eliminación de la ventaja y la posterior derrota calaron hondo en una afición que esperaba un estreno sólido en el torneo continental.
La prensa local habla de "ridículo" y de una oportunidad desperdiciada. El propio Batista deberá recomponer el ánimo del grupo de cara a los próximos compromisos, donde Costa Rica no tiene margen de error si quiere avanzar en la competencia.
Lo que viene
El torneo recién comienza, pero esta derrota deja una herida profunda. Costa Rica deberá levantar cabeza rápidamente y demostrar que lo ocurrido fue solo un accidente. Del otro lado, Curazao celebra una victoria que le da esperanza y que demuestra que en el fútbol, hasta lo más improbable puede suceder.
La Liga de Naciones de Concacaf sigue su curso y los ticos están obligados a reaccionar. El Bocha Batista tiene trabajo por delante: reconstruir la confianza de un equipo que se desmoronó en apenas 21 minutos.
