lunes, 19 de octubre de 2026
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El costo de producir granos en Argentina se acerca al de sus competidores

Un informe privado revela que la brecha de costos con países como Brasil y Estados Unidos se redujo, aunque persisten desafíos en logística e impuestos.

El costo de producir granos en Argentina se acerca al de sus competidores

La brecha se acorta, pero no desaparece

La producción de granos en Argentina ha logrado reducir la diferencia de costos frente a sus principales competidores internacionales, según un informe elaborado por una entidad del sector. El estudio, difundido en las últimas horas, señala que si bien la brecha persiste, la distancia se ha acortado en los últimos años debido a una combinación de factores, entre ellos la evolución de los precios internacionales y las mejoras en tecnología aplicada al campo.

El relevamiento compara los costos directos de producción de cultivos como soja, maíz y trigo en Argentina con los de Brasil y Estados Unidos, los dos grandes jugadores del mercado global. De acuerdo a los datos difundidos, la Argentina se encuentra hoy en una posición más competitiva que años atrás, aunque todavía enfrenta desventajas estructurales que le impiden igualar a sus rivales.

Los números que explican la mejora

Según trascendió, el informe indica que el costo de producir una tonelada de soja en Argentina se ubica en torno a los 350 dólares, mientras que en Brasil ronda los 330 y en Estados Unidos los 320. Para el maíz, la diferencia es similar: Argentina produce a un costo cercano a los 150 dólares por tonelada, frente a los 140 de Brasil y los 135 de Estados Unidos. Estas cifras representan una reducción de la brecha respecto de mediciones anteriores.

Los especialistas atribuyen esta mejora a varios factores. Por un lado, la adopción de paquetes tecnológicos más eficientes, como la siembra directa y el uso de semillas de mayor rendimiento. Por otro, la estabilidad relativa de los precios de los insumos en dólares, que en los últimos años no han escalado al mismo ritmo que en otras épocas.

Logística e impuestos, las asignaturas pendientes

A pesar de los avances, el informe advierte que la Argentina sigue cargando con desventajas que no dependen de la eficiencia productiva. La logística es uno de los principales escollos: el costo de transportar la producción desde el campo hasta los puertos es significativamente más alto que en Brasil o Estados Unidos, debido al estado de las rutas y la falta de inversión en infraestructura.

Otro factor que incide es la carga impositiva. Los derechos de exportación, conocidos como retenciones, siguen vigentes para algunos cultivos y representan un peso adicional que no tienen los competidores. En ese sentido, fuentes del sector señalaron que "la reducción de la brecha es una buena noticia, pero sin una baja de impuestos y una mejora en la logística, la competitividad argentina seguirá limitada".

El impacto en el bolsillo del productor

Para el productor agropecuario, la mejora en los costos relativos se traduce en un margen algo más holgado, aunque lejos de los niveles de rentabilidad de otras épocas. La caída de los precios internacionales de los granos en los últimos meses ha compensado en parte esta mejora, por lo que la ecuación económica sigue siendo ajustada.

En el mercado local, los analistas siguen de cerca la evolución de las variables financieras. El dólar, la inflación y las tasas de interés son factores que inciden directamente en la decisión de venta de los productores. En las últimas jornadas, el tipo de cambio se ha mostrado relativamente estable, lo que brinda cierta previsibilidad a la hora de planificar la comercialización.

Perspectivas para la próxima campaña

Con la mirada puesta en la próxima campaña, los especialistas coinciden en que la clave estará en sostener la eficiencia productiva y avanzar en las reformas pendientes. La reducción de la brecha de costos es un paso importante, pero no suficiente. La infraestructura y la política tributaria seguirán siendo los temas centrales en la agenda del sector.

Mientras tanto, los productores argentinos continúan trabajando con la expectativa de que las condiciones mejoren. La competencia global no da tregua y cada punto de costo cuenta a la hora de definir la rentabilidad.

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