Un giro clave en la causa
La investigación por el crimen del empresario y piloto de TC avanzó con un hallazgo determinante: la presunta arma homicida fue encontrada en poder de su exsuegro durante un operativo policial, según confirmaron fuentes judiciales. Horas después, el juez interviniente ordenó formalmente la detención del sospechoso.
El hecho, que conmocionó al ambiente del automovilismo y al mundo empresarial, había quedado envuelto en un manto de incertidumbre. La aparición del arma cambia por completo el escenario procesal.
El arma, la prueba central
Los pesquisas secuestraron el elemento durante un allanamiento. La pericia balística será clave para cotejar el proyectil extraído del cuerpo de la víctima con el arma hallada. Fuentes de la causa señalaron que el exsuegro, identificado como Ángel Ramón Zalazar, de 82 años, quedó imputado por el delito de homicidio.
La detención fue dispuesta por el magistrado que entiende en la causa, quien evaluó que existen elementos suficientes para avanzar sobre el sospechoso. Debido a cuestiones de salud, el hombre se encuentra internado en una clínica privada bajo custodia policial a la espera de poder ser indagado formalmente.
El contexto del crimen
El empresario y piloto de TC fue asesinado en circunstancias que se investigan. El vínculo familiar con el detenido —el padre de su exesposa— introduce un móvil de conflicto intrafamiliar o económico que los investigadores no descartan.
El entorno de la víctima había reclamado justicia desde el primer momento y la atención se centra ahora en la evolución de la salud del imputado para que se concrete su declaración.
Próximos pasos
La Justicia aguarda los resultados de las pericias balísticas y el análisis de las cámaras de seguridad de la zona. Mientras tanto, el acusado permanece custodiado en el centro de salud a disposición del juez.
El caso sigue en plena etapa de instrucción y no se descartan nuevas medidas.
