martes, 6 de octubre de 2026
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El Gobierno apura un pacto con gobernadores radicales para suspender las PASO

El oficialismo busca sellar un acuerdo con mandatarios provinciales de la UCR y lograr la media sanción del Senado antes de fin de mes, en una jugada que redefine el calendario electoral.

El Gobierno apura un pacto con gobernadores radicales para suspender las PASO

Una negociación contrarreloj

El Gobierno nacional intensificó en las últimas horas las conversaciones con los gobernadores radicales con un objetivo claro: conseguir los votos necesarios en el Senado para suspender las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y alcanzar la media sanción antes de que termine el mes. Según trascendió, la Casa Rosada apuesta a cerrar el acuerdo en los próximos días para llegar al recinto con los números ya amarrados.

La movida no es menor. La suspensión de las PASO es una de las prioridades legislativas del oficialismo y, para concretarla, necesita aceitar la relación con un sector clave del radicalismo que controla bancas decisivas en la Cámara alta. Los mandatarios provinciales de la UCR se convirtieron, así, en interlocutores ineludibles.

Los términos del acuerdo

De acuerdo a fuentes cercanas a la negociación, el Ejecutivo ofrece a los gobernadores radicales una serie de concesiones que van desde obras públicas hasta fondos específicos para sus distritos, además de garantías sobre la letra chica del proyecto. El texto que se debate en el Senado no solo suspende las primarias, sino que también introduce cambios en el régimen electoral que impactan directamente en la vida interna de los partidos.

El radicalismo, golpeado por sucesivas derrotas electorales y una crisis de conducción, aparece dividido. Mientras algunos gobernadores ven con buenos ojos el acuerdo como una forma de oxigenar sus gestiones, otros sectores advierten sobre el costo político de habilitar una reforma que debilita el poder de las estructuras partidarias.

El Senado, la llave de todo

La Cámara alta se convirtió en el epicentro de la pulseada. Con un peronismo que aún conserva una porción significativa de bancas y un radicalismo que negocia en bloque, el oficialismo necesita hilar fino para no quedar expuesto a una derrota parlamentaria. La apuesta es lograr la media sanción antes de fin de mes, lo que obliga a acelerar los tiempos y a cerrar cualquier fisura en la coalición gobernante.

En ese marco, las reuniones entre funcionarios nacionales y mandatarios provinciales se multiplicaron en las últimas horas. Se supo que hubo contactos directos y que las conversaciones avanzan, aunque todavía no hay una confirmación oficial sobre el contenido final del acuerdo.

Impacto en la gobernabilidad

Más allá del resultado inmediato, la jugada tiene consecuencias profundas. Suspender las PASO implica alterar el calendario electoral y, con él, las estrategias de todos los espacios políticos. Para el Gobierno, significa eliminar una instancia que históricamente funcionó como termómetro de su gestión y como mecanismo de legitimación interna.

Para los gobernadores radicales, en tanto, el desafío es doble: sostener la gobernabilidad de sus provincias sin quedar atrapados en una lógica de subordinación al poder central. La negociación, por lo tanto, no es solo por votos: es por poder territorial y por la supervivencia de un partido que busca redefinir su lugar en el tablero.

Un desenlace abierto

El oficialismo confía en que el pacto se cierre y que el Senado le dé la media sanción antes de fin de mes. Sin embargo, la política argentina rara vez respeta los pronósticos. La interna radical, la resistencia de algunos bloques y la presión de los tiempos legislativos son variables que pueden torcer el rumbo.

Lo cierto es que la suspensión de las PASO dejó de ser una discusión abstracta para convertirse en una negociación concreta, con nombres, provincias y votos sobre la mesa. Y en ese juego, los gobernadores radicales tienen la llave que el Gobierno necesita.

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