Una leyenda que trasciende la cancha
Hugo Porta, considerado el mejor jugador de rugby en la historia de Argentina, cumple 75 años y su figura sigue siendo un faro para el deporte nacional. Pero más allá de sus hazañas con la camiseta de Los Pumas, el ex apertura ha desarrollado una faceta menos conocida: un profundo trabajo social que lo mantiene activo y comprometido con los sectores más vulnerables.
Según revela el portal Zonales, Porta dedica gran parte de su tiempo a tareas solidarias, aunque prefiere mantener un perfil bajo. Su labor se centra en acompañar a comunidades carenciadas, promover el deporte juvenil y apoyar iniciativas que buscan mejorar la calidad de vida de los más necesitados.
El legado de un pionero
Nacido en Buenos Aires, Porta fue el primer argentino en ser incluido en el Salón de la Fama del Rugby Internacional. Su destreza con el pie y su liderazgo lo llevaron a capitanear a Los Pumas en décadas memorables, enfrentando a las potencias mundiales y sentando las bases de lo que hoy es el rugby argentino.
A pesar de su retiro como jugador, nunca se alejó del todo del ambiente. Participa en eventos benéficos, charlas motivacionales y programas de desarrollo. Sin embargo, su faceta social es la que más sorprende a quienes lo conocen, ya que la mantiene alejada de los flashes.
Compromiso silencioso
"Hugo siempre fue un ejemplo dentro y fuera de la cancha. Su trabajo social es una extensión de los valores que aprendió en el rugby: solidaridad, esfuerzo y trabajo en equipo", comentó un allegado al ex jugador en diálogo con Zonales.
Porta, que hoy tiene 75 años, sigue siendo una figura respetada y querida. Su imagen está asociada a la humildad y a la coherencia entre lo que pregona y lo que hace. En un país donde el deporte muchas veces es sinónimo de fama y dinero, su ejemplo resulta inspirador.
Un presente activo
Lejos de retirarse a la quietud, Porta continúa vinculado a proyectos que buscan acercar el rugby a los barrios más humildes. Colabora con fundaciones y escuelas, y su voz es escuchada cuando se trata de reclamar por una mayor inclusión social a través del deporte.
A los 75 años, Hugo Porta demuestra que la verdadera grandeza no se mide solo en logros deportivos, sino en la capacidad de devolverle a la sociedad parte de lo que ella dio. Su trabajo social, poco difundido, es quizás su legado más valioso.
