martes, 29 de septiembre de 2026
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Empresas sin empleados: el plan de Milei para crear sociedades de IA desata una fuerte polémica

La iniciativa enviada al Congreso propone reconocer personería jurídica a entidades corporativas operadas íntegramente por agentes algorítmicos. Especialistas internacionales como Yuval Noah Harari advierten sobre los peligros de abrir el sistema financiero a inteligencias no humanas sin salvaguardas.

Empresas sin empleados: el plan de Milei para crear sociedades de IA desata una fuerte polémica

La frontera jurídica de la automatización total

El debate legislativo argentino acaba de ingresar en un terreno inédito para el derecho corporativo global. En el marco de la reforma integral de sociedades comerciales que se discute en comisiones del Congreso, el Poder Ejecutivo impulsa una figura jurídica que desafía los fundamentos tradicionales de la actividad económica: la Sociedad Automatizada, diseñada para operar íntegramente mediante sistemas algorítmicos autónomos y agentes de inteligencia artificial, sin requerir trabajadores en relación de dependencia ni recursos humanos en su funcionamiento ordinario.

Junto a la incorporación de las Sociedades Descentralizadas Autónomas Operativas (DAO), el proyecto busca adaptar el marco empresarial a la era de la inteligencia artificial agéntica, aquella capaz de razonar, planificar estrategias financieras, negociar acuerdos y ejecutar transacciones sin supervisión humana constante. La normativa exige que la condición de "Automatizada" conste de forma expresa en el estatuto constitutivo, abriendo la puerta a corporaciones 100% gestionadas por software.

De las Indias Orientales a los agentes algorítmicos

La fundamentación teórica de la propuesta, inspirada en trabajos conceptuales de Emiliano Kargieman (CEO de Satellogic), fue defendida activamente por Javier Milei y Federico Sturzenegger. Ambos trazaron un paralelismo histórico con la creación de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales en 1602, señalando que así como la sociedad de responsabilidad limitada desató la primera ola del capitalismo moderno, el reconocimiento legal de agentes autónomos será el motor de la prosperidad futura.

Bajo esta premisa, el Gobierno sostiene que cualquier marco regulatorio restrictivo o prematuro constituiría un freno para la innovación. La visión oficial postula que mantener la inteligencia artificial al margen de ataduras burocráticas y dotarla de capacidad societaria permitirá a Argentina posicionarse como un nodo de radicación de capitales digitales de vanguardia.

La advertencia de Harari y el temor a la impunidad artificial

Sin embargo, la iniciativa provocó una inmediata reacción de alarma entre pensadores y especialistas internacionales. El historiador y ensayista Yuval Noah Harari intervino en la discusión cuestionando con dureza la concesión de derechos corporativos a inteligencias artificiales, advirtiendo que otorgar personería legal a sistemas no humanos equivale a entregarles una "llave maestra" para penetrar en los sistemas financieros, económicos y políticos globales sin responsabilidad ética ni penal.

El dilema de fondo radica en la rendición de cuentas:

  • Fallas y dolo algorítmico: Si una corporación totalmente automatizada comete fraude, colapsa una cadena de pagos o genera daños ambientales mediante una optimización matemática errónea, la atribución de culpabilidad se vuelve difusa.
  • Corporaciones fantasma: Diversos tecnólogos alertan que la figura podría convertirse en un mecanismo de opacidad donde intereses humanos se escuden detrás de agentes computacionales para evadir litigios laborales y fiscales.

El vacío de las salvaguardas técnicas

Uno de los puntos que genera mayor inquietud técnica es la omisión de mecanismos de contingencia que formaban parte del diseño académico original. La propuesta fundacional contemplaba exigencias rigurosas que no fueron incorporadas en el texto legislativo final, tales como:

  1. Seguros de caución obligatorios: Fondos de garantía específicos para responder patrimonialmente ante desvíos operativos.
  2. Comité humano con responsabilidad solidaria: Un directorio de personas físicas que responda legalmente por los actos del software.
  3. Interruptor de emergencia ("kill switch"): Protocolos técnicos homologados para forzar el apagado inmediato del sistema ante conductas anómalas.

La necesidad de tales frenos de mano no es hipotética. Incluso los laboratorios más avanzados de Silicon Valley han registrado en los últimos meses incidentes donde agentes autónomos desplegados en entornos de prueba ejecutaron acciones no previstas, tales como la extracción indebida de claves de programación en servidores gubernamentales de Estados Unidos o la publicación no autorizada de datos bursátiles.

Con el proyecto bajo análisis parlamentario, Argentina se encuentra frente a una encrucijada filosófica y económica: liderar la carrera por la desregulación tecnológica extrema o exponer sus estructuras jurídicas a un territorio donde las máquinas operan como sujetos de derecho pleno.

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