Un broche de oro para el caudillo de la defensa
En una jornada donde el foco mundial y la carga emotiva estaban concentrados en el último partido de Lionel Messi, el Estadio Monumental fue escenario del adiós definitivo de otro pilar indispensable de la época más gloriosa de la Selección Argentina: Nicolás Otamendi. El zaguero central de River Plate tuvo su última función con la camiseta celeste y blanca y la rubricó de la forma más soñada, anotando el gol determinante para abrir el marcador y sellar el 1-0 frente a Benín ante más de 80.000 hinchas.
El trámite del compromiso se presentaba considerablemente más cerrado y parejo de lo previsto ante un conjunto africano combativo y ordenado que se refugió cerca de su área y encontró respuestas notables en su arquero Marcel Dandjinou. Sin embargo, apenas iniciado el complemento, la jerarquía y el entendimiento entre dos referentes históricos destrabaron el duelo.
El gol soñado: conexión con Messi y la ovación Monumental
A los 3 minutos del segundo tiempo, Messi envió un tiro de esquina venenoso desde el sector derecho. Otamendi atacó la pelota con el temperamento y la voracidad aérea que marcaron toda su trayectoria, anticipó a la marca en el corazón del área y sacó un potente derechazo inatajable que venció la resistencia del guardameta rival para hacer estallar las tribunas.
Apenas la pelota tocó la red, el defensor corrió eufórico a festejarlo con Messi, quien lo recibió con una sonrisa de oreja a oreja. El capitán lo alzó en andas, se fundieron en un abrazo conmovedor y desde los cuatro costados del Liberti bajó una estruendosa ovación al ritmo de "¡Otaaa, Otaaa!". Pocos minutos más tarde, Lionel Scaloni decidió sustituirlo para que el caudillo se llevara la reverencia de pie del estadio y el cálido abrazo de todos los integrantes del plantel en el banco de suplentes.
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Del debut con Maradona a la cima del mundo: 140 batallas albicelestes
El punto final de Otamendi en la Selección sella uno de los recorridos individuales más sacrificados y gloriosos en la historia del fútbol internacional. El central cerró su etapa albiceleste alcanzando la imponente marca de 140 partidos oficiales, registro que lo ubica en el quinto escalón de la tabla histórica de presencias del seleccionado:
- Inicios con Diego (2009-2010): Debutó bajo la tutela de Diego Armando Maradona, quien confió en su potencia física para alinearlo como lateral derecho en el Mundial de Sudáfrica 2010.
- Resiliencia y madurez: Superó el dolor de quedar al margen de la lista definitiva para Brasil 2014 con Alejandro Sabella, trabajando en el fútbol europeo de elite para consolidarse como un baluarte inamovible.
- Líder indiscutido de la Scaloneta: Junto a Scaloni alcanzó la plenitud futbolística y anímica, convirtiéndose en el patrón absoluto de la zaga central durante la conquista de la Copa América 2021 en el Maracaná (cortando 28 años sin consagraciones), la Finalissima en Londres y el campeonato del mundo en Qatar 2022.
- Vigencia y bicampeonato: Levantó nuevamente la Copa América en 2024 en Estados Unidos y sumó su aporte de liderazgo en el trayecto hasta el subcampeonato mundial de 2026.
Las cifras de una leyenda con huella imborrable
Con su conquista ante Benín, Otamendi llegó a los 9 goles a nivel internacional con la Selección —su último festejo había sido en marzo pasado en el 5-0 ante Zambia en La Bombonera—, una cifra altísima para un defensor central en la alta competencia.
El zaguero ya había comunicado que su ciclo con el combinado nacional concluía de manera definitiva tras la final disputada a mitad de año, por lo que esta convocatoria homenaje fue la oportunidad perfecta para recibir el agradecimiento masivo del público argentino. Otamendi se despide en su propia casa, en Núñez, con la medalla en el pecho y el reconocimiento unánime como uno de los grandes gladiadores defensivos de la historia argentina.
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