Un número que ya no asusta
La misión Crew-13 de SpaceX ha llegado con éxito a la Estación Espacial Internacional (EEI), marcando un hito al desafiar la larga superstición en torno al número 13 en las misiones espaciales estadounidenses. Tras el desastre del Apolo 13 en 1970, la NASA evitó durante décadas asignar ese número a sus lanzamientos tripulados. Sin embargo, la compañía de Elon Musk y la agencia espacial decidieron romper con esa tradición y seguir la secuencia natural después de la Crew-12.
Récord de velocidad y triple lanzamiento
La Crew-13 no solo ha superado el miedo al número maldito, sino que también ha establecido un nuevo récord: es la misión estadounidense que más rápido ha llegado a la EEI, completando el viaje en menos de 8 horas. Además, este lanzamiento forma parte de una seguidilla histórica de tres despegues de SpaceX en solo 13 horas, una cifra que añade un toque irónico a la hazaña.
La tripulación y el homenaje al Apolo 13
Los astronautas Jessica Watkins, Luke Delaney, Joshua Kutryk y Sergey Teteryatnikov no mostraron reparos en llevar el número 13. Es más, quisieron rendir un homenaje al Apolo 13 con un parche que luce el número 13 en números romanos dorados junto a un dragón mirando hacia arriba. Su llegada a la EEI transcurrió sin incidentes y ahora permanecerán en órbita durante cinco meses y medio.
El origen de la triskaidekafobia
Todo comenzó en 1970, cuando el tanque de oxígeno número 2 del Apolo 13 estalló a dos días del lanzamiento, dejando sin servicio al tanque 1 y provocando una emergencia que obligó a la tripulación a refugiarse en el módulo lunar. Aunque lograron regresar sanos y salvos, el incidente marcó a la NASA. En 1984, el administrador Jim Beggs evitó asignar el número 13 al transbordador STS-12, renumerando la misión como STS-41C. Beggs dejó el cargo tras el desastre del Challenger.
Un futuro sin miedos
Con el éxito de la Crew-13, SpaceX y la NASA demuestran que la superstición puede quedar atrás. La misión no solo cumplió con su objetivo, sino que también abre la puerta a que la agencia espacial estadounidense supere definitivamente la fobia al número 13. Mientras tanto, la tripulación continúa su labor en la EEI, y todo indica que la misión será recordada como un ejemplo de superación de viejos temores.
