jueves, 24 de septiembre de 2026
ViralRedesViralRedes

Greg Brockman pide que la regulación de IA apunte solo a los modelos más potentes

El presidente y cofundador de OpenAI planteó que las eventuales restricciones regulatorias sobre el desarrollo de inteligencia artificial deberían concentrarse exclusivamente en los sistemas de frontera, evitando frenar al resto de la industria.

Greg Brockman pide que la regulación de IA apunte solo a los modelos más potentes

Un llamado a regular con bisturí, no con martillo

Greg Brockman, presidente y cofundador de OpenAI, volvió a poner sobre la mesa uno de los debates más sensibles del ecosistema de inteligencia artificial: cómo diseñar una regulación efectiva sin frenar la innovación. Según trascendió, Brockman pidió que cualquier medida orientada a ralentizar el desarrollo de la IA se limite exclusivamente a los modelos más potentes, es decir, los llamados frontier models, dejando fuera de esas restricciones al resto del ecosistema de desarrolladores, startups y aplicaciones basadas en IA.

El argumento detrás del pedido

La postura de Brockman se enmarca en una discusión que atraviesa a toda la industria: gobiernos, laboratorios de IA y organismos de estandarización buscan definir umbrales de riesgo que permitan distinguir entre sistemas de uso general —chatbots, asistentes, herramientas de productividad— y los modelos de capacidades extremas, con mayor potencial de impacto sistémico, ya sea en ciberseguridad, manipulación de información o autonomía operativa.

Desde OpenAI, la lógica que suele exponerse es que aplicar controles homogéneos a todo el espectro de la IA terminaría penalizando a pequeños desarrolladores y a la innovación de base, sin necesariamente mitigar los riesgos reales, que se concentran en la capa superior de modelos con mayor poder de cómputo y capacidades emergentes.

Un debate que no es nuevo, pero se intensifica

Esta discusión sobre regulación diferenciada según el nivel de capacidad de los modelos viene ganando terreno en foros técnicos y regulatorios internacionales. La tensión de fondo es siempre la misma: cómo evitar que las políticas de seguridad en IA se conviertan en una barrera de entrada que solo puedan sortear las compañías con más recursos, mientras se preserva la capacidad de supervisión sobre los sistemas de mayor riesgo potencial.

Brockman, una de las voces más influyentes dentro de OpenAI junto a Sam Altman, suele posicionarse en el centro de estos debates públicos, buscando un equilibrio entre el avance acelerado de la compañía y las demandas de organismos regulatorios, académicos y competidores como Google DeepMind o Anthropic, que también han expresado posturas sobre cómo debería estructurarse la gobernanza de los modelos de frontera.

Lo que viene

El planteo de Brockman se suma a un año marcado por definiciones regulatorias en distintas jurisdicciones sobre inteligencia artificial. La discusión sobre si la ralentización —o directamente la restricción— debe aplicarse de manera universal o segmentada según capacidades seguirá siendo uno de los ejes centrales del debate entre los principales laboratorios de IA y los reguladores en los próximos meses.

Temas en esta nota: